
“Ah, pero morimos cada día, unos para los otros.
Lo que sabemos de los demás
no es más que la memoria de aquellos momentos
en que los conocimos. Más ellos han cambiado desde entonces.
es una convención social útil y conveniente
que alguna vez debe ser rota. No olvidemos jamás
que, en cada encuentro, es con un extraño con quien tropezaremos”.
Eliot.
Por la bruma de los días
Por las noches interminables
Por las palabras que no encontraron el camino
Por los días a los que no se vuelve
Por la buena rana que sabía a pollo
Por una inocencia nueva.