lunes, 23 de agosto de 2010

El quinto hijo

Desde Saramago no sentía la curiosidad de leer a un Premio Nobel, y eso ya fue hace más de diez años… A Doris Lessing la busqué –sin saber de su Premio Príncipe de Asturias ni de su Nobel– después de escuchar la recomendación de alguien a quien admiro y en quien creo mucho; en la contratapa leo que abandonó su antigua vida familiar para asumir su propia vida, en la contratapa leo que se atrevió a empezar de nuevo... La venta de una biblioteca, el cansancio de alguien que no quería seguir viendo sus libros quietos, me permitió tener este libro por un precio absurdo…

En El quinto hijo, Lessing narra la historia de una madre y su hijo, su quinto hijo. De los años sesentas a los ochentas, una familia inglesa pierde el rumbo tras la llegada de un hijo que no se parece a ninguno de los miembros, que no se parece a nadie conocido ni desconocido, que no puede ser nada más que él mismo.

Un hombre y una mujer se unen para ser y hacer una familia y creen que lo hacen bien, creen que es la decisión correcta; desde su campo de visión así “deben ser las cosas” y los demás son los equivocados…

La casa es inmensa, la casa aguarda muchos hijos, una gran familia, navidades con los cuartos llenos de gritos, de risas, de piernas que corren, de cocinas que huelen a galletas, a pasteles, a pollos horneados… Pero la casa se va quedando sola, pero los hijos ya no encuentran sitio dentro de la casa, pero el jardín sigue en desorden, pero los esposos ya no se tocan, ya no se miran…

No es posible simplemente enviar la extrañeza a un lugar donde nadie la vea, no es posible ocultar lo que cambia, lo que exige transformaciones, lo que implica tener que abandonar las formas antiguas de asumir las situaciones e intentar otras nuevas; Harriet no puede simplemente ocultar la extrañeza de su hijo en un lugar donde no moleste las convenciones de su familia, pero su familia no lo acepta, pero su familia prefiere taparse los ojos…

En la época en la que los padres tienen la culpa y los hijos son las víctimas, en la época en la que los derechos ocupan más espacio que los deberes, en la época en la que es más fácil ser comprensivo con los niños que con los adultos, con los adolescentes que con los adultos, con los jóvenes que con los adultos, El quinto hijo habla de los padres que no aceptan que su hijo no es como ellos y de las madres que son condenadas por la sociedad por no traer hijos perfectos a perfeccionar la sociedad, por traer hijos que no se parecen a nadie, que no repiten la familia en sus ojos, en sus palabras, en sus acciones, que rompen con lo conocido y son rechazados por ello, que nos recuerdan la extrañeza del mundo y la extrañeza, la orfandad, la incapacidad de pertenecer, el miedo, de aquellos que no consiguen encontrar un lugar en él…

3 comentarios:

Andrea Carolina dijo...

ahh quiero leerlo ya! Doris Lessing tiene una forma apacible y encantadora de escribir e irónica

Anónimo dijo...

Hola Paulita, ya que entramos en el mundo de Lessing, te cuento que me ha encantado, te recomiendo que leas Mara y Dann, tuve la oportunidad de leerla mientras estaba en la Guajira y me estremeció la capacidad de esta mujer para describir,para hacerle sentir tanto a uno. Bueno ahora voy a empezar con las abuelas. Un abrazo,
Armando.

Elisa dijo...

Suena muy bien, lo leere en cuanto pueda.
Ahora sigo tu blog, pasate por el mio
http://vocesdeloslibros.blogspot.com/