lunes, 5 de mayo de 2008

CINEMA CAN

“La ventaja de no tener opiniones es que uno jamás se repite” (J. R. Ribeyro).

De Amores perros a Perro come perro el espacio se angosta, el ambiente huele a cuarto cerrado por varios años. Cali y el color sepia de la nostalgia, Cali, Siloé, Aguablanca y Terrón Colorado, Cali y los carros garrafalmente lujosos que buscaban ayuda para coronar los viajes, Cali tarantinesca, Cali infértil, los cañadulzales ardiendo, Pepe Son en los buses y las fuentes de soda en San Nicolás...

Aquí no hay niños ni mujeres ni hay personajes que se desvíen del código; los dólares y los hombres van al mismo lugar: a desagües en donde todo se vuelve mierda... Aquí el dinero “fácil” pudre las manos, el mal lento se supera exhumando un cadáver; la magia negra se deja a un lado cuando se atraviesan los límites de lo sagrado... El futuro que se posterga indefinidamente, los hombres corriendo por un callejón sin salida como un eco del título del cuento que da origen a esta película: “Los malditos”...

Así como en El Rey, Perro come perro tiene el ritmo de la salsa “brava”, el “azare” del calor y su sopor con acento valluno, muertos por doquier, buenas actuaciones y mejor fotografía. Ahora que venga la “realidad” de puertas para dentro, como bien lo ha dicho Julio Paredes...


1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Paulita. Estuviste bien inspirada este fin de semana de puente laaaaaaaarrgoooooo, jejejeje. A dos días de estrenada la película fuí a verla. Tenía mucha expectativa.Primero que todo en ella recorrí gran parte de nuestros íconos caleños que aparecen insinuados, que ocurren como paso a una siguiente escena, como un flash que encanta. La película me dejó sin muchas opiniones, me dejó quieto, no se si me gustó o no. De lo que estoy seguro es que la fotografía y las actuaciones fueron medidas, casi perfectas, sin rayar en el hastío.........Acabo de ver este fin de semana Posdata te amo. Me gustó. Es una comedia entre romántica y certera. Cuando uno tiene la vida pensada, planeada y de repente descubre que muchas cosas a pesar de lo racional de este mundo no dependen de uno. Dependen de un cáncer inesperado, depende de un loco al volante que te puede atropellar....No es pesimismo. Simplemente es que a pesar de todo este racionalismo científico, a pesar de todas estas clarividencia intelectuales. Hay una vida que no nos pertenece. ¿Aún los dioses del olimpo pareciera que jugaran con los hilos de nuestras vidas? Y nos toca hacernos una nueva.

Un abrazo,

Armando.